martes, 2 de agosto de 2011

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(Actualización: el montaje es mío)
El domingo estuve pensando en escribir una respuesta al artículo Más información, menos conocimiento de Mario Vargas Llosa, pero preferí hacer un pequeño sondeo en Google+. Aunque no participó mucha gente -por lo que no debería siquiera atreverme a llamarlo sondeo- queda claro que la mayoría de los que respondieron leyó su artículo por internet (y otros que no lo leyeron lo harían si les pasaran el enlace). Pueden ver los resultados (y seguir votando si quieren) aquí.

Mi padre, que tiene casi la misma edad de MVLL, me dijo hace más de diez años que internet era una moda pasajera. A los dos años de haberle cambiado el sistema a su empresa, botando las máquinas de escribir y poniendo más de veinte computadoras en red y conectadas a internet, además de haber creado uno de los primeros sitios web interactivos para medios de comunicación en nuestro país, las respuestas de los visitantes lo motivaron a mencionar la palabra internet varias veces al día. Una buena dosis de realidad hizo que entendiera que las cosas ya no funcionan como hace -enta años (reemplace usted el guion por la cifra de su conveniencia). Para bien o para mal, esa es otra historia. Una historia en la que generalizar puede ser ofensivo, como lo es generalmente.

La inteligencia y el conocimiento se pierden (o ganan) por voluntad (o decisión) propia, no por una máquina o una red que te presiona a saber menos sobre más cosas. Si eres incapaz de rescatar tu humanidad frente al avance desbocado del imperio de las máquinas (o, como lo llama MVLL, la imparable robotización humana), no es culpa del sistema (operativo), de los bytes, de los mensajes de texto y tampoco de los tuiteos. Como no la es de los billetes si piensas que por ganar dinero puedes pisotear a quien se te ponga enfrente. Si no quieres ponerle una coma a una oración o una tilde a una letra, no es porque te embruteció un aparato o la dinámica de quienes lo usan contigo, es porque no te da la gana de hacerlo (y, para soportar la vergüenza o resignarte ante tu flojera, le echas la culpa al corrector de Word, a tu teclado sin tildes o a la falta de tiempo). En el citado artículo del nobel de literatura hay más de una acento ortográfico innecesario. Y no creo que se deba a que lo escribió en su BlackBerry.

El mundo cambia siempre, todos los días, a cada minuto. Si te dejas arrastrar por lo peor de los procesos de transformación, no es culpa del cambio, sino de tu actitud frente a él. Es voluntad tuya. Y quiero dejar claro que usé las palabras cambio y transformación, no evolución (ni involución).

Si quieres embrutecerte, lo harás con o sin un phone (más) smart (que tú).

No Mario, tus novelas no dejarán de ser leídas. Ahora al señor Johannes Gutenberg le toca descansar el brazo un poco y Mr. Kindle lo ayudará con clics en lugar de saliva en los dedos. El esfuerzo por volver los textos más interesantes para su descarga es tan tuyo como lo es hace décadas para que la gente vaya a las librerías y compre el papel. Tus artículos se seguirán leyendo, solo que, mira la microencuesta, se leerán más en línea. Sí, es cierto que los baylys y corvachos y coelhos venderán más que tú en una feria del libro local (y en algunas de otros países también), pero tú mismo lo dices en tu charla La civilización del espectáculo: "la alta cultura (es) obligatoriamente minoritaria por la complejidad y a veces hermetismo de sus claves y códigos".

Sí se le puede poner espíritu a la máquina. Sí puede uno enriquecer su humanidad con la tecnología. No temas Mario, que no toda costumbre es siempre la mejor porque le guste a algunos intelectuales. Los tiempos cambian. Los modelos se transforman. Y por supuesto que a quienes se acostumbraron al anterior les dolerá. A ti te gustan las corridas de toros y crees que son símbolo de alta cultura. Tus nietos y sus amigos ya no creen eso. Y eso no los hace menos cultos o inteligentes.

Hace un par de días veía una película y un programador le preguntaba a un tipo culto: "¿Cuántos idiomas sabes?". El culto, acomodando con el dedo meñique en alto las solapas de su costoso saco, le respondió, con esa sonrisa de medio lado que tienen los guapos al andar: "Cinco". El geek lo miró, con sus zapatillas baratas y sus argénteas ojeras de tecleador insomne: "Yo solo sé uno: 1 y 0. Y con ese idioma puedo destruir tu vida o volverte millonario". 

El mundo cambia y el que se va no hace bien en insultar al que llega. Ustedes que se van no lo hicieron tan bien que digamos.

Misterios no tan santos detrás de la muerte de un joven sodálite

El domingo 31 de julio, el noticiero 90 Segundos de Frecuencia Latina presentó una noticia que otros medios no habían tratado. Un joven brasileño de diecisiete años había sido tragado por el mar el viernes 29 en la playa Santa María.

Sitio web del Sodalicio de Vida Cristiana en Brasil

Ese mismo día, la edición impresa del diario La República dio cuenta de la noticia mencionando que se trataba "del seminarista Joao Carlos Junior", el cual había asistido a la playa con "quince jóvenes católicos". Sin embargo, el noticiero del 2 fue más explícito al revelar que el parte policial mencionaba que el adolescente estaba vinculado al Sodalicio de Vida Apostólica (seguramente un error del policía que hizo el parte, ya que el nombre es Sodalicio de Vida Cristiana), organización religiosa de raíces peruanas que cuenta con sedes en varios países del mundo y de cuyos escándalos se ha hablado varias veces en este blog y en otros medios de comunicación.

El reportero de 90 Segundos se acercó a una de las casas del Sodalicio en San Bartolo, la playa vecina, para indagar sobre este caso. Un sodálite no identificado lo atendió con la puerta entreabierta y solo le dijo "no conocía a Joao, llegó de visita y tuvo ese accidente". Además, le dijeron que el joven se hospedaba en la casa de retiro del colegio Santa María, en Surco, y no ahí. Hasta el momento, nadie ha salido a ratificar o negar estas versiones.

La extraña manera en que trataron la noticia los poquísimos medios que lo hicieron despertó mi curiosidad. Voy a explicar brevemente algunas de las dudas que tengo.

1. En su primer informe del domingo, La República presenta detalles importantes que podrían ayudar a esclarecer lo sucedido. Por ejemplo, dice que "el religioso Andrés Quintana Luna (36)" era el "tutor del grupo". Sin embargo, al día siguiente, en su edición digital, publican una nueva versión en la que la manera de tratar la noticia cambia radicalmente. Normalmente las actualizaciones brindan mayores datos y avances en la investigación. En este caso, es al revés. Ya no se trata de un seminarista, sino de "un joven estudiante brasileño, que se encontraba de visita en el Perú con grupo de amigos". No mencionan el nombre completo, el vínculo con el Sodalicio y tampoco al "tutor" Quintana. No se habla del parte ni de novedades en la investigación policial. No hay declaraciones, no se sabe nada del paradero de los acompañantes... Más parece una noticia anterior a la del domingo.

2. Esta nueva versión de La República se apoya en un informe difundido esa mañana en el noticiero Primera Edición de América Televisión, el cual distrae la atención del hecho noticioso y se concentra en generalidades, cuando debería ser al revés.

3. Media hora después de esta "actualización" de La República, el diario El Comercio, en su edición digital, publica casi un calco de la noticia milagrosamente transfigurada. Y también se apoya en el mismo informe del noticiero. Sobra repetirlo, El Comercio y La República son dueños de América Televisión.

4. Esa misma tarde dejé un comentario en la página web de El Comercio, aclarando (en términos respetuosos y profesionales) que el muchacho, según el parte policial recogido por otros medios, era miembro del Sodalicio de Vida Cristiana. Pasaron las horas y mi comentario nunca apareció. Escribí más tarde otro comentario, además de uno en Twitter, pidiendo explicaciones sobre la censura y no he recibido respuesta aún.

5. Hoy, otro medio del mismo grupo, Perú21, trata escuetamente la noticia y sí menciona que el muchacho fallecido es "un seminarista de la orden del Sodalicio de Vida Apostólica". Sin embargo, a pesar de haber pasado más de tres días, no hay detalles adicionales sobre las circunstancias en que se dio el accidente, el paradero del "tutor" y de los demás jóvenes que lo acompañaban, así como sus vínculos con el grupo religioso.

Sodálites en San Bartolo
(foto: agenciaperu.com)
Como recordarán los lectores de este blog, desde hace más de una década he venido revelando la cara oculta del Sodalicio y, entre mis denuncias, he contado cómo a sus miembros se les obliga a nadar en condiciones muy peligrosas en muchos casos.

Cuando yo era miembro del Sodalicio y vivía en San Bartolo, era práctica frecuente que los fines de semana largos fuéramos corriendo a Santa María, a la misma playa donde murió ahogado Joao. Jugábamos una "pichanguita" y luego nos metíamos al mar, no por voluntad propia, sino por orden de nuestros superiores.

En mi página de Facebook, una lectora dejó el siguiente comentario que corrobora mis sospechas de que algo se está ocultando: "Hace muchos años, en Semana Santa, un grupo de estos locos entraron a la playa en bandera roja y yo fui a avisar a los salvavidas porque el oleaje era fortísimo y a base de insultos hacían que los chicos ingresaran mar adentro. Y uno de los salvavidas me dijo: ¿Pero para qué nos arriesgamos si ellos siempre hacen eso? Es común en esa comunidad".

Según los medios que lo han mencionado, el parte policial habla de tres cosas que hay que tomar en cuenta. Primero, que Joao no estaba solo, sino acompañado por al menos ocho jóvenes de su misma comunidad (lo que podría corroborar mis testimonios y el comentario de la lectora en Facebook). Segundo, que el grupo tenía un "tutor", Andrés Quintana Luna, cuyo paradero se desconoce y no se sabe aún si es peruano o brasileño y si vive en las comunidades del Sodalicio en San Bartolo. Finalmente, que el joven estaba en la playa a la que, cuando yo era sodálite, asistíamos en las mismas fechas y con las mismas características: en grupo y con un "tutor" que se encargaba de decirnos lo que debíamos hacer, incluyendo entrar al mar a pesar del peligro y de la ausencia de salvavidas.

Ex vicario general del Sodalicio, Germán Doig,
cuya causa de beatificación fue suspendida
por varias denuncias de abuso sexual.
En cuanto a la manera en que ha tratado esta noticia el diario El Comercio y al hecho de que no publicara en su web mi mensaje, no me sorprende. Luis Fernando Figari es un gran amigo de esa casa editora desde hace años, habiendo logrado aparecer en su primera plana en más de una oportunidad. El Comercio tampoco mencionó una sola palabra cuando se destapó el escándalo de los abusos sexuales del ex vicario general del Sodalicio, Germán Doig, a inicios de este año, lo que llevó a que se detuviera su proceso de beatificación.

Esperemos que, luego de esta absurda muerte, las autoridades y otros medios investiguen con seriedad este caso y no se dejen manipular por el poder de este grupo que cuenta con todo el respaldo del cardenal Juan Luis Cipriani

Advertí más de una vez que esto pasaría en algún momento. ¿Qué esperan las autoridades para actuar?

Para información de los padres de familia, el Sodalicio de Vida Cristiana tiene a su cargo las siguientes instituciones educativas en el Perú:

Colegio San Pedro

Asimismo, todos los años organiza el Congreso de Estudiantes Católicos - Convivio, en varias ciudades del Perú y del mundo. Esta es su actividad proselitista más grande y la que más frutos les da, ya que congrega a miles de estudiantes de cuarto y quinto de secundaria en un evento que dura un fin de semana completo.

Finalmente, el Movimiento de Vida Cristiana (MVC), fundado también por Luis Fernando Figari, es una especie de fachada comprometida con la sociedad y, en especial con los jóvenes, que les permite mantener aislada su imagen de los escándalos y controversias del Sodalicio.

A continuación, los videos de 90 Segundos y Primera Edición para que vean la manera tan distinta en que tratan la noticia.



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