viernes, 26 de agosto de 2011

Del Sodalicio, Luis Fernando Figari y de cómo pisotean mandamientos

El lunes 22, Diario16 informó en portada que el fundador del Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), Luis Fernando Figari, había sido acusado de violación por una persona que, treinta años después venció al terror en el que había vivido. Según menciona, era menor de edad cuando Figari abusó de él.



La respuesta del Sodalicio no se hizo esperar y ese mismo día enviaron al director del diario una breve carta que afirmaba básicamente cuatro cosas: que la denuncia no había sido confirmada por el Arzobispado, que ni Figari ni el SCV habían sido notificados, que Luis Fernando había asegurado que los hechos eran falsos y que "el respeto debido a la justicia, a la verdad y a la caridad cristiana" los llevaban a considerar tomar acciones en resguardo de los mismos. La carta estaba firmada por el siempre esquivo Andrés Tapia, encargado de la Oficina de Comunicaciones de la región Perú del SCV.

Conociendo bien cómo funcionan los cerebros de los líderes sodálites (fui uno de ellos como bien lo saben mis lectores), haré algunos comentarios y preguntas que tal vez los periodistas de ese medio puedan trasladarle a Luis Fernando Figari, si en algún utópico momento se anima a dejar su cristiana covacha de cobardía y a dar la cara respondiendo con su propia boca en lugar de mandar a su guardia de bronce (porque la dorada tampoco se atreve) y a sus mastines virtuales que inundan las redes con ladridos, insultos y amenazas dirigidas a quienes no le tienen miedo a este santo de pajares.

1. En diciembre del año pasado, semanas antes de que se supiera que el defenestrado primer candidato a santo del SCV y fallecido exdelfín de Figari, Germán Doig, había sido acusado de abusar sexualmente de jóvenes, el fundador "renunció por motivos de salud" a su cargo de superior general de la organización. Sin embargo, meses después, cuando la prensa revela que una persona lo ha acusado de pedófilo, vuelve a hablar a través de ellos. ¿Ante una versión que lo acusa directamente, no debería salir él mismo a defenderse? Si el SCV aún habla por él, entonces su renuncia ha sido solo una pantalla, como algunos lo dijimos en su momento. Si Luis Fernando Figari ya no es superior del SCV, debería responder a las acusaciones personales por su cuenta y no a través de la institución que, aunque fundó, supuestamente ya no encabeza.

2. ¿Debemos creerle a alguien que no es capaz de salir a dar la cara cuando enfrenta serias acusaciones de exmiembros y padres de familia desde hace más de una década? ¿Debemos aceptar como "la verdad" que esgrime Tapia en su amenazadora carta las palabras de quien se ve que aún dirige una organización que recluta adolescentes y los tortura física y psicológicamente, justificando sus maltratos con teología y con la caridad cristiana que invocan en su carta? ¿Podemos creer a ojos cerrados en alguien que ha sido denunciado por secuestrar jóvenes, hacerse de propiedades de otros y ahora por abusar sexualmente de un menor de 16 años?



3. Esta no es la primera vez que salta un escándalo de pedofilia en el Sodalicio. Además del de Germán Doig, ex vicario general del SCV, el primero fue en el año 2007, cuando Daniel Murguía Ward, antiguo y destacado miembro del SCV, fue capturado en el hostal Las Palmeras, ubicado en el jirón Carabaya 1017, Cercado de Lima, fotografiando a un menor de once años que había contactado en Miraflores. Murguía estuvo preso solo un par de años y, a pesar de que el Sodalicio afirmó haberlo expulsado al conocerse la noticia, salió de la cárcel gracias a un abogado amigo del SCV y hoy está libre.

Quiero contar a mis lectores algo que no quise revelar antes por cuestiones de seguridad: un extraño juego del destino hizo que Daniel Murguía se mudara al piso 17 del mismo edificio donde vivo. Lo vi varias veces salir a pasear con un perro dálmata. Nos cruzamos más de una vez en la puerta del edificio y en la misma cuadra, cara a cara. Todas esas veces lo miré a los ojos y jamás le bajé la mirada. Sin embargo, él nunca me miró de vuelta. Y cuando revelé en Twitter que lo había visto caminando libremente por las mismas calles donde estos pobres niños que fueron sus víctimas fueron captados a cambio de figuritas de Pokemón, desapareció. 

Daniel Murguía.
Pederasta sodálite hoy libre.

Murguía no era un sodálite cualquiera. Fuentes del propio Sodalicio me confirmaron que una de sus últimas misiones antes de ser capturado por la Policía fue cuidar a la propia madre de Figari, quien, es obvio, se lo pidió personalmente. Otras fuentes me han informado que hace poco Murguía ha sido visto entrando a la casa de los padres de Figari en San Isidro. ¿No que lo habían expulsado? ¿Por qué desapareció de mi edificio cuando revelé que lo había visto? ¿Dónde está ahora? ¿Era él quien estaba en la comunidad sodálite Virgen de Guadalupe cuando fui con las cámaras de un programa de televisión a San Bartolo? Si no era él, ¿por qué se escondió tras las cortinas cuando nos acercamos a filmarlo y luego no volvió a salir? ¿Por qué el Sodalicio envió una camioneta a la casa para intentar sacarlo, cosa que no pudieron hacer porque estábamos parados al lado con la cámara prendida? ¿Por qué ese programa finalmente no sacó el reportaje que venían preparando?

4. Hace una década, Luis Fernando Figari fue citado por la Policía debido a que la madre de una joven lo había denunciado por secuestrar a su hija. En el cuestionario, al que tuve acceso, figura una pregunta que llamó especialmente mi atención. Parece que esta madre había presentado mis artículos como parte de sus pruebas. Es así que la Policía le preguntó a Figari si lo que yo había escrito era cierto. La respuesta, indignante por ser una vil mentira (y, no sodálites, los santos no deberían mentir), fue un simple "NO" que bastó para que nadie investigara más allá. Parece que la palabra de Luis Fernando no solo es ley para quienes lo aman y lo veneran, sino para quienes temen al poder de sus influencias. Recuerdo que en esos días hablé con un par de congresistas amigos, uno de ellos uno de los principales líderes del APRA. Su respuesta fue (y disculpen que la transcriba textualmente): "¿Tú estás huevón? Nadie aquí se va a meter con la Iglesia jamás".

5. Otro mandamiento que no respetan los líderes del SCV es "no robar". Cuando vivía en sus comunidades, recibía un dinero mensual de la renta de un departamento de mi propiedad que en ese momento tenía alquilado. Unos 250 dólares mensuales. Entregaba la mitad al superior de la casa, Miguel Salazar, y la otra mitad la guardaba para mis gastos personales. Y todos los meses compraba solo dos cosas: ropa y libros. Considerando que viví en comunidad alrededor de un año y gastaba unos cien dólares en literatura, mi inversión total en lectura fue de unos 1 200 dólares. Además, llevé todos los libros que había comprado antes, incluyendo colecciones completas de uno que otro autor. Mi colección de libros costaba en total unos dos mil dólares. Días después de irme del SCV, solicité la devolución de los textos y me la negaron. En buen cristiano, se los robaron. Y, por supuesto, en ese momento yo aún tenía mucho miedo de enfrentarme a ellos.

Luis Fernando Figari

Desde que decidí hacer públicas mis experiencias en el Sodalicio he pedido con insistencia una sola cosa a través de mi columna, de mi blog y en las entrevistas que me han hecho en algunos medios: que Luis Fernando Figari dé la cara. Que acepte un debate conmigo sobre mis denuncias y sobre lo que él niega a través de sus mastines que saltan al cuello del primero que dice las verdades de Figari. 

Y lo repito nuevamente. Luis Fernando: cuando quieras, en el programa de TV en vivo que quieras, los dos conectados a detectores de mentiras, tú y yo solos frente a las cámaras. Mientras no aceptes ese reto que vengo haciéndote hace más de diez años, solo serás un falso profeta escudándose en seguidores ciegos, un mentiroso, un ladrón, un secuestrador de voluntades manipuladas y un abusador de adolescentes. Y, aunque digas que nada de esto es verdad, quienes hemos llorado decenas de veces revolcados por las estrategias de tu escuela de adoctrinamiento de torturadores en serie, vamos a saber que, así un próximo papa te eleve a los altares para congraciarse con la oscuridad que creaste para engordar tu orgullo, ardiste en vida en el infierno de la mentira y arderás eternamente en el infierno de las memorias de las familias que destruiste y las vidas que marcaste con el 666 de tu cobardía y egocentrismo.

Sal de tu hueco Figari, de una vez, y dime en mi cara que estoy mintiendo. No sigas mandando a tus perros a ladrar a quien se asoma a la puerta de tu apestosa guarida de mentiras.
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